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La Escuelita del Vino

Pasos para degustar un vino.

A la hora de degustar un vino debemos estar dispuestos a utilizar todos los sentidos para realmente disfrutarlo. Existen algunos pasos que nos ayudan a ordenarnos para dejar que cada vino se nos presente y nos muestre sus cualidades.

Para comenzar, la copa se debe tomar por el tallo o pie, nunca del cáliz, porque de esta manera no se ve el color, se modifica la temperatura del vino y también es posible que uno tenga olor a perfume en las manos. Una vez que esta bien sostenida, sólo en ese momento podemos pensar en seguir los pasos que detallaremos a continuación.

En primer lugar el sentido que usaremos es la vista. Se debe inclinar la copa hacia delante y se deben observar los colores, el brillo, los reflejos - en el centro y en los bordes - que, por ejemplo, en un vino tinto dan una idea de la evolución. Es muy útil colocar una hoja de papel blanco o una servilleta blanca debajo de la copa para ver los colores con mayor nitidez.

Cuando estamos en presencia de un vino tinto joven, un vino cuya cosecha ha sido hace pocos años, vamos a observar colores rojos intensos y brillantes.

Muchos dicen color rojo rubí, pero no todos hemos tenido la suerte de ver rubíes, con lo cual prefiero decir rojo intenso como el color de una berenjena.

Al mirar una copa y observar que los colores de un vino tinto son más “tirando” a un color ladrillo, significa que estamos ante un vino más añejo, que lleva varios años en la botella.

Después de haber observado los colores del vino se puede agitar el vino haciéndolo girar en círculos alrededor de la copa, y observar las lágrimas que se forman en los bordes. Estas denotan su alcohol y tenor graso.

El segundo sentido a utilizar es el olfato. Este paso, según los expertos, se denomina ir a la nariz. Se divide en dos: primero, se acerca la copa a la nariz y se huele unos segundos. Eso nos va a dar una primera impresión del vino. Se dice que no existe una segunda oportunidad para dar una primera buena impresión, con lo cual siempre digo que el buen aroma de los vinos es fundamental.

Después, se advierte si el aroma resulta agradable o no, si es intenso, floral o complejo. Luego debemos agitar la copa haciendo girar el vino en ella para fomentar que este despida todos sus aromas y volvemos a oler. Existen cientos de descriptores aromáticos que nos ayudan a definir un vino, pero para mí lo más importante es que en un vino nos guste su aroma y que se complemente bien luego con su sabor.

Finalmente el último sentido que vamos a utilizar es el gusto. Después de tanto mirar el vino y olerlo, uno generalmente tiene muchas ganas de probarlo.

El primer sorbo debe permanecer unos segundos en la boca, como si se estuviera haciendo un buche, con una ínfima bocanada de aire que ayude a que salgan todos los aromas.

Una buena copa, generosa en su tamaño y con bordes finos, siempre ayuda a que podamos percibir mejor los aromas y a que el vino tome contacto con la boca de la manera correcta, para que podamos disfrutarlo más. Cuesta creer que la copa pueda modificar el sabor del vino, por lo que les pido que hagan la prueba y se lleven la sorpresa que yo me llevé en su momento.

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